Netflix y emprender en bienestar

Acabo de entender por qué a Netflix le va tan bien.

Es por ese momento en que acaba tu episodio y luego luego aparece la barra de cinco segundos antes de que empiece el siguiente.

Nadie se aguanta. Todos queremos saber qué va a pasar. Y lo más fácil es que alguien nos lo diga. Y al no parar el reloj contador y dejar que el siguiente episodio comience, nos acostumbramos a pensar que alguien afuera siempre tiene la respuesta que buscamos y nos la va a dar.

Por eso compramos cursos y cursos y cosas y cosas. Porque no queremos estar en el momento de incertidumbre, sin saber qué va a pasar, y compramos la primera cosa para agarrarnos de ella y no sentir el vacío.

Piensa en tu cliente y en el servicio que quieres darle: ¿le das chance de que se quede en ese precipicio de no saber y le recuerdas que es él quien tiene que encontrar su propio camino? ¿O le quieres dar el siguiente paso, pensando que ese es tu trabajo y ese debe de ser tu producto?

Emprender en bienestar, o emprender en cualquier cosa, es saber que estar en el precipicio es justamente lo que se pide de nosotros y no correr a tener la respuesta.

Y cuando ya tienes un producto o servicio que ofrecer, también hay un punto en el que necesitas que tu cliente sostenga ese vacío como parte de la transformación que le prometes.

¿Cómo puede haber transformación si no se pasa por esos momentos de no saber?

Tu cliente, como tú, también necesita poner pausa a ese contador de cinco segundos y decirse a sí mismo: el siguiente paso lo tengo yo que dar. Ya sea porque quiere cambiar su nutrición, su ejercicio, su estrés, sus relaciones, su oficio, sus adicciones, sus hábitos, su identidad o su enfermedad.

Vender bienestar es también invitar a tu cliente a que se incomode.

Que sea él o ella quien tenga que dar el siguiente paso.

¿Qué tan dispuesto estás tú a asumir que parte de tu trabajo como empresario de bienestar es invitar la incomodidad de tus clientes como parte del servicio que ofreces?

Créeme que para mí es difícil escribir esto. Hay una parte de mí que quiere resolverte tu vida. Hay una parte de mí que piensa que voy a vender más si te doy todas las respuestas. Si logro evitarte esos cinco segundos.

Pero esta vez me resisto.

Y no sé cómo termina este ensayo.

Tal vez ese es justo el punto.

La tarea de esta semana es preguntarte: ¿cuánto de tu servicio o producto de bienestar viene a resolverle todo a tu cliente y cuánto lo invita a que él tome las riendas cuando llega al vacío de la incertidumbre?

Para hacer esta semana

El ejercicio de esta semana es una auditoría de tu propio servicio: escribes los pasos reales, uno por uno, y marcas en cuáles das tú la respuesta y en cuáles la tiene que encontrar la persona. Terminas escribiendo una sola frase, la que le vas a decir a tu cliente cuando no sepa qué sigue.

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