Es complicado
¿Tú también contestas “es complicado” cuando te preguntan “¿a qué te dedicas?”?
Pues quiero que sepas que decir “es complicado” no necesariamente está mal.
Lo que significa es que estás haciendo cosas que no caben en un contenedor que todos comprenden.
Piensa en los juegos que jugamos con nuestros hijos y que nuestros padres jugaban con nosotros hace tantos años:
¿Qué quieres ser de grande?
Policía
Maestro
Piloto
Bombero
Pintora
Estas profesiones caben en una sola palabra. Y hasta puedes comprar el disfraz en Amazon, y cuando te lo pones no hay ninguna ambigüedad. La gente no te pregunta de qué vienes vestido.
Pero ¿cuántas de nosotras ya no cabemos en un molde rígido y preestablecido?
¿Cuántos de nosotros ni siquiera queremos caber en un molde rígido y preestablecido?
Y no por sonar interesantes, sino porque eso es lo que se demanda de nosotros.
Porque decir “es complicado” apunta a que el mundo también ha evolucionado. Y, por lo tanto, los trabajos, las identidades y las maneras de generar valor en la economía y en la sociedad han tenido que hibridarse, y muchas personas han desarrollado ese valor precisamente porque se salen de las cajas preestablecidas. Y eso es lo que necesitan también los clientes y el planeta en general. Más unión de saberes, de disciplinas, de profesiones. Más creatividad cruzada, más inventar lo que aún no existe.
Ahora, una cosa es decir “es complicado” porque te da flojera explicarlo, otra cosa es decir “es complicado” porque te sientes superior a otras personas y no van a entenderte, otra cosa es decir “es complicado” porque ni tú mismo entiendes en dónde estás o no te has terminado de definir y prefieres no comprometerte a ello.
¿Qué pasa cuando te paras enfrente de alguien y, en vez de decirle “es complicado”, te tomas esos dos minutos para explicárselo?
¿Te trabas porque te sientes insegura? ¿Te trabas porque tú tampoco tienes claro cómo resumir eso que haces en dos minutos? ¿O te trabas porque pierdes la atención de la otra persona porque lo que estás diciendo no tiene resonancia con la realidad de esa persona?
Por ejemplo, yo conozco a muchos doctores que ya no dan consulta. Ni una sola consulta. Y siguen haciendo trabajo de médicos y médicas.
Esto es porque, al menos en mi mundo, yo también ya entiendo que la salud trasciende el consultorio o el quirófano.
Estoy seguro de que tú conoces maestros que no trabajan en escuelas o universidades y siguen enseñando.
O pintoras que tal vez no tienen una galería de arte y, sin embargo, su arte se cuela en todos los negocios que hacen: ya sea una tienda o una marca de productos.
Me doy cuenta de que cuando yo digo “es complicado” hay una mezcla de miedo y de que no me he tomado el tiempo para poder articularlo de una manera clara y emocionante. Y sí, he notado que hay personas que piensan que soy aún más interesante precisamente porque ni yo me entiendo.
¿Me estás entendiendo tú en este correo?
En fin, el ejercicio de esta semana también lo voy a hacer yo.
¿Qué pasa por mi mente cuando me preguntan “¿a qué te dedicas?”? ¿Y qué quiero construir para estar listo la próxima vez que me lo pregunten?
Estoy seguro de que este ejercicio también te va a servir a ti.
Y ojalá nos puedas compartir tu experiencia, porque todas las personas de esta comunidad estamos en procesos de redefinición. ¿No es eso también construir bienestar?
Para hacer esta semana
Dos minutos para decir a qué te dedicas.