Mi propia medicina
Imagínate que te están presentando para subir al escenario y tienen que decir unas breves palabras sobre quién eres. Por favor completa la siguiente frase: "Victor Saadia es…"
Me lo preguntan en la llamada de Zoom donde vamos a diseñar la estrategia de lanzamiento del nuevo curso. Y a mí no me queda más que tomar una larga respiración porque sé que todavía no tengo la respuesta.
Sé que a él ya no le puedo responder como siempre hago con todo el mundo y decirle que no me gusta definirme con una sola cosa para después aventarle un elocuente tratado citando a Nietzsche y a Pessoa para mostrar que la identidad es fluida y que, si no le permito ser así, me voy a terminar enfermando y matando.
Esta vez sé que, si lo hago, estaré otra vez huyendo de aquello que digo que quiero. De aquello que les digo a mis alumnos que tienen que poder definir y compartir. Y que, de hecho, tengo un taller entero diseñado justo para eso, que es el único en el que, cuando toca hacerlo, me distraigo con algo más.
Así que sí: necesito mi propia medicina.
Victor Saadia es…
Victor Saadia es…
Cómo me cuesta. De verdad.
Me voy a Granola, la app que uso para resúmenes de mis llamadas, y le digo: "dame la parte en la que le hablé de quién soy yo cuando me piden presentarme en un escenario".
Esto me contesta:
Soy Víctor Saadia. Trabajo en la intersección entre bienestar, filosofía y negocios.
Mi trabajo parte de una convicción: el bienestar no se transforma solo con buenas intenciones, sino con proyectos y empresas que tengan profundidad, claridad y viabilidad.
He dedicado años a crear comunidades, conversaciones y programas para profesionales y emprendedores de salud y bienestar. Me interesa ayudarles a ir más allá de una buena idea: clarificar qué quieren transformar, para quién, cómo construir un modelo de negocio congruente y cómo seguirlo convirtiendo en realidad.
No enseño fórmulas superficiales. Creo espacios para pensar con profundidad, tomar decisiones y hacer el trabajo que muchas veces se posterga. Por eso se llama Laboratorio.
A través de The Wellness Business Lab, acompaño a personas que saben que tienen más que ofrecer al mundo y quieren construirlo con rigor, conciencia y comunidad.
No está mal.
No es exactamente lo que me pidió, no está en una sola línea, pero hay coherencia.
Estoy seguro de que, si lo sigo trabajando, podré hacerlo más corto.
Estoy seguro de que tengo ya la madurez para saber que, si algún día me presento así, esa no será la totalidad de mi identidad.
Y estoy seguro, o más bien esto lo voy a probar, de que la gente, es decir, mis clientes hipotéticos, no necesitan tampoco a alguien que muestre perfección y congruencia robótica para elegirlo como guía.
Lo que sí sé es que, al crear nuevas cosas, tengo que sentir que son mías. Y ya vi que la única forma de sentirme así es sentarme a hacer la tarea. Siempre de manera privada, pero ultimadamente para ser compartida con alguien más. Si no, la tarea no se completa.
Mi propia medicina: tienes que sentarte a hacer la chamba. Nadie la puede hacer por ti. Y luego, la tienes que mostrar.
Así como mostrar el proceso es parte de mi pedagogía, tal vez también puede ser parte de la tuya, así como de tu campaña de marketing para vender lo que vendes. Justo como esta campaña de marketing que estás leyendo en este correo.
Para hacer esta semana
La misma tarea que les pido a mis alumnos. Escribes quién eres en una página, la cortas a un párrafo y después a dos renglones, leyendo cada versión en voz alta. Puedes usar inteligencia artificial en cualquier paso, siempre que lo que leas lo sientas tuyo.