Mi búsqueda de congruencia

Yo soy muy bueno inspirando gente.

Mi secreto es buscar lo que a mí me inspira y compartirlo. Mi otro secreto es que me muestro pasando de la no-inspiración a la inspiración y eso mapea mi proceso y la gente se ve reflejada en él.

Inspirándome, inspiro a otros.

Con esta fórmula he ganado mucho. Me han invitado a dar conferencias, la gente me dice siempre que sí cuando los invito a mi podcast, me dicen que sí cuando los invito a mis cursos y conferencias, y al juntarme con las personas que me resultan interesantes me he vuelto algún tipo de curador de personas que nos inspiramos entre sí.

Hace un par de años decidí hacer un curso para personas que tienen negocios en las industrias del bienestar y quieren llevarlo al siguiente nivel: desde profesionales de la salud hasta hoteleros, desde creadores de suplementos alimenticios hasta dueños de gimnasios. En las primeras versiones combinaba dos ingredientes que me hicieron exitoso, pero hoy me doy cuenta de que me falta un tercero.

Los primeros dos ingredientes son:

  • Compartir datos, historias e información interesante y relevante. Es decir, dar clase.

  • Compartir historias inspiradoras que inspiren a otras personas. Es decir, que otros den su clase.

Esto hizo que la gente que venía a mis cursos saliera muy motivada, con mucha energía y muy emocionada con lo que podía crear, pero muchos se atoraban en dar los siguientes pasos.

Me pasaba lo mismo a mí con mi curso. Salía muy emocionado con las personas que me agradecían, inclusive llorábamos en las sesiones de despedida, pero pasaban semanas y no sentía que mis cursos realmente estuvieran haciendo que las personas hicieran las cosas diferente.

Y entonces tuve que tomar una decisión: quedarme como el curador de ideas y personas y el generador de inspiración, o quedarme como el curador de ideas y personas que genera inspiración y además se atreve a generar un método que sea más completo para que la gente salga con ese tercer ingrediente. El más difícil.

Es como un doctor que te habla de todos los hábitos saludables y te da toda la información sobre los suplementos, las terapias y el biohacking que puedes hacer. Te muestra también cómo él ganó medallas en triatlones y tiene una vida feliz y en equilibrio, y entonces te inspira a que tú lo logres. Pero se queda corto en acompañarte en tu propio proceso y no dejarte solo con información y motivación.

El tercer ingrediente es el más difícil.

O la persona que organiza retiros, que toca las fibras más profundas de las personas, pero el lunes que están de regreso, sabe que las personas caerán en sus patrones de siempre.

Yo sé que hoy puedo relanzar el Wellness Business Lab y poner más de lo mismo: volcar mis historias, invitar a otros a que vuelquen las suyas para inspirar al grupo, pero mi búsqueda de congruencia me hace ir al tercer ingrediente.

Sí, seguiré siendo inspiración y siendo una fuente de información, de pensamiento crítico y creativo. Pero también tengo que encontrar la manera de que esto baje a acciones muy específicas para que la gente se lleve también accionables en su vida y en su trabajo.

Me tomó meses aceptar que es la parte que menos sé hacer, pero también sé que es la que tengo que hacer. Y ahora que escribo esto me doy cuenta de que tal vez muchos de nosotros y nosotras estamos ahí. Tenemos ya un producto o servicio pero nos estamos quedando cortos en entregar toda la transformación que prometemos. El tercer ingrediente es el más difícil y es el menos sexy para vender, pero ultimadamente es lo que tiene más posibilidades de entregar esos resultados que prometemos.

¿Cuál es el tercer ingrediente menos sexy que te gustaría agregar a tu oferta?

¿Qué realmente necesitas para poderlo hacer?

Y más importante: ¿estás dispuesta a hacerlo? ¿A pasar horas y horas en diseñarlo, luego a probarlo y luego a seguirlo rediseñando?

En mi caso fue rediseñar la agenda del Wellness Business Lab para poder ofrecer laboratorios de trabajo, de sentarnos a hacer las cosas, y no nada más a escuchar a otros en cómo le hicieron.

Y esto es lo que ofreceré este año en el Wellness Business Lab que empieza en noviembre.

Para hacer esta semana

El ejercicio de esta semana sirve para poner enfrente lo que tu oferta promete y lo que de verdad entrega hoy. Te toma unos quince minutos.

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