Manicure es Wellness

El Dr. Isaac inyecta muy bien. Pero no por eso sus pacientes regresan a ponerse bótox cada tres meses.

El programa de Eric sí hace que la gente baje de peso, pero no por eso la gente habla de él como el programa de mayor impacto en su vida.

El curso de Tiago sí te enseña a usar la inteligencia artificial, pero no por eso la gente regresa al siguiente y al siguiente curso.

Todo esto sucede porque mientras el Dr. Isaac te inyecta, te escucha de verdad y te transmite confianza. Sucede porque Eric va a tus creencias más profundas y a tus heridas más dolorosas y así logra que alquimices tu relación con la comida. Y Tiago, porque antes de empezar a dar una clase súper técnica de inteligencia artificial, inicia su Zoom con una meditación y conectando con el cuerpo y la comunidad.

Mi papá lleva siendo dentista de niños más de 40 años, pero pasa más tiempo con las mamás que con los pequeños.

Y es que el soporte emocional está siempre subvalorado.

La gente puede venir contigo a aprender algo, a recibir un tratamiento, a llenar una necesidad práctica con el producto que tú vendes, pero debajo de eso, siempre, todas las personas, necesitamos comprensión, cuidado, conexión.

La vida que vivimos nos tiene a todos depletados. Y aunque compramos pastillas, comida saludable, viajes y apps que nos hacen ser eficientes, muchos de estos productos nos depletan aún más y, por eso, sin darnos cuenta, nuestro mejor producto de bienestar termina siendo la visita a la manicurista o al peluquero.

Porque detrás del manicure hay una conversación que se siente humana, ligera y sobre todo: verdadera.

El soporte emocional está siempre subvalorado.

Si ofreces un servicio de bienestar o un producto de bienestar, ¿cuánto de su éxito tiene que ver con el soporte emocional que das a tus clientes? ¿Qué pasaría si dieras más?

Mi ejemplo favorito son los cursos en línea de inteligencia artificial. La gente está en ese curso para aprender a programar. ¿Qué tiene que ver eso con el soporte emocional?

Y es que sí: aprender cualquier cosa nueva nos confronta con heridas, creencias y trabas que se reflejan en todas las áreas de nuestra vida. Y por eso, todos los que estamos queriendo cambiar algo de nosotros, tenemos que reconectar con la posibilidad de que, aunque esté difícil, sí podemos. Y no solo eso, sino que no estamos solos.

Por eso necesitamos que nuestro maestro de computación nos vea a los ojos y nos lo recuerde. Sí, aunque sea para aprender computación.

¿No es esa una de las esencias del bienestar: desarrollar potencial y derribar barreras de insuficiencia?

Yo dudo que mi papá haya diseñado la parte de platicar con las mamás. Le salió así, y lleva cuarenta años funcionando sin que nadie en ese consultorio la llame por su nombre ni la ponga en la lista de precios. A la mayoría de nosotros nos pasa igual, y por eso no la cuidamos.

Así que aquí va otra vez: ¿cuánto de tu producto, sea cual sea, ofrece soporte emocional? ¿Y qué significaría que te lo tomes más en serio como parte de tu producto mismo?

Para hacer esta semana

El ejercicio de esta semana es un mapa de una hoja para ver en qué momentos tu cliente necesita a una persona y no a tu producto, y qué le estás dando ahí hoy. Te toma unos veinte minutos.

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